Oración

Nuestra primera oración común Padre y Madre nuestro que estás en el cielo,
Santo es tu nombre. Venga tu Reino.
Aceptamos tu voluntad sea donde sea, sea lo que sea.
Danos hoy el pan de cada día.
Perdona nuestras faltas, de la misma forma que perdonamos a quien nos ofende y discrimina.
Cuida de nosotros para que no olvidemos tu Palabra.
Líbranos de todo mal.

Ichthys. 2004

 
 
   
 

Oración de Gays y Lesbianas

Padre nuestro, cuyo amor y compasión se extiende a toda la humanidad, sin distinción de sexo o de inclinación sexual.

Te ofrecemos nuestras vidas y experiencias como lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Ayúdanos a realizar el papel que nos has concedido en la obra de redención del ser humano.

Danos fuerza para llevar ese amor que proviene de ti a un mundo que puede rechazarnos o ignorarnos.

Que andemos con Cristo por el camino de la fe, de la justicia y de la libertad, confiando en tu amor infinito.

Recordemos en nuestra oración:

· A la Iglesia, para que la comunidad de los fieles sea capaz de responder a nuestra ansia de amor, justicia y libertad.

· A los gays y lesbianas de todo el mundo, especialmente a los que tienen que enfrentarse al odio, a la injusticia y a la cárcel, a los que están solos, aislados y confundidos,a los pobres y a los hambrientos, a los ancianos, a los enfermos y a los afligidos; para que se sientan y se sepan aceptables y aceptados.

· A los que amamos, especialmente a nuestras parejas, a nuestros padres, a nuestras familias y amigos; que nuestro amor sea un reflejo de tu Creación.

· A los que quieren hacernos daño, para que cambien su corazón de piedra por uno de carne.

· A nosotros, para que estemos siempre dispuestos a responder con amor a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas homosexuales y a las necesidades de toda tu Creación.

Dios nuestro, por tu misericordia, escucha nuestra oración.

 

Desde lo hondo a ti clamo, Dios mío

Desde niño he sido herido, hondamente herido

Por aquellos que más debían amarme

Por aquellos de quienes esperaba más amor.

Crecí conociendo la angustia y la tristeza

Pues pensaba y sentía que nadie me amaba.

Crecí con miedos

¿Cómo no temer lo que llaman vida eterna

cuando tú juzgarías mi conducta?

¿Cómo no temer cuando vivía escondido de todo y de todos

incapaz de mostrar mis sentimientos

que sólo provocarían mi propia muerte?

¡Un hijo maricón, lo mato!

Es lo que oí un día.

Por eso tenía que mostrarme fuerte

Capaz de cambiar la llanta de un auto a los 8 años

Y de cargar bolsas pesadas

Porque un verdadero hombre, decía mi padre,

Es fuerte, no llora, triunfa.

 

Tu que nos amas y nos aceptas
como personas homosexuales o lesbianas, ayúdanos, Dios nuestro, a amarnos como somos y a soñarnos como podemos ser, a respetarnos y hacernos respetar, a valorarnos en nuestras diversidades sin despreciar a ninguno o ninguna.

Danos la sabiduría para discernir la mejor manera de vivir nuestra sexualidad, la mejor manera de vivir nuestras relaciones amorosas y de pareja, la mejor manera de salir del armariopara no provocar más dolor del estrictamente necesario (que es el dolor de defraudar las expectativas que otros se han hecho de nosotros).

Danos la paz de experimentar la inmensidad de tu misericordia para nuestros fallos y para nuestros errores (porque somos humanos).

Y danos, a todos y a todas la gracia de experimentar en carne propia tu abrazo amoroso, tu caricia tierna, tu presencia solidaria en medio de la exclusión.

Que esto de lo que más necesitamos tus hijos homosexuales y tus hijas lesbianas para ser felices.
Amén.

 

 
 
 

 
 
 

Oración para aprender a amar

  

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;

Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;

Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.

Cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo;

Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;

Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.

Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;

Cuando sufra  humillación, dame ocasión  para elogiar a  alguien;

Cuando esté  desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.

Cuando quiera que los otros me comprendan, dame  alguien  que necesite de mi comprensión;

Cuando sienta  necesidad de que cuiden de mí, dame alguien  a quien pueda atender;

Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.


Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;

dales, a través de nuestras  manos, no sólo el pan de cada día,

también  nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.
 

Me llama tu voz


SEÑOR
, de todos los rincones me está llamando  tu voz.

Siento tu mirada en muchos ojos  que me  miran.

Oigo tu Palabra en muchas voces que me gritan.

Y en aquellos que me necesitan  veo tu mano extendida.

 

Y todos ellos gritan  en silencio 
que no viva tan tranquilo.

 

¿Qué  puedo  hacer yo? 

 

  me invitas a ser el  Buen Samaritano.

   me  mandas lavar  los pies a los demás.

  me dices: “ Ven  y Sígueme”. 

 

Pero  Tú sabes que me cuesta decir “SI”.

Tú sabes que prefiero  no arrodillarme,

no acercarme  y  pararme  ante el herido en el camino.

 

Son  voces de  tu Reino. 

 

Por eso, cuenta conmigo, 

porque  en todas ellas y desde todos los rincones de la tierra, SEÑOR,

me está llamando tu voz.
 

Cruz


Sólo  hay una  salida para los sufrimientos…. Pasando por ellos.


Dios nunca
  te dará más de lo que puedes cargar.

Así  que carga tu cruz  y  regocíjate  en el premio.


Aprendamos
  a cargar nuestra cruz sin  renegar  y sólo pidamos  al

Señor  fuerza y  fortaleza para  salir adelante y salir  triunfadores.


Cualquiera
  sea tu cruz, cualquiera sea  tu dolor,

siempre  habrá  un resplandor, un atardecer, después  de la lluvia…


Quizás
  puedas  tropezar, quizás  hasta caer…

Pero  Dios  siempre está  listo a responder  a tu llamada…


Dios
  siempre enviará  un arco  iris después  de la lluvia.

 

 


 


   
 

Oración para sonreir


Señor, renueva mi espíritu y

dibuja en mi rostro 

sonrisas de gozo por la  

riqueza de tu bendición. 

 

Que mi ojos sonrían 

 diariamente 

por el cuidado y  

compañerismo  

de  mi  familia y de mi 

comunidad. 

 

Que mi corazón sonría 

diariamente 

por las alegrías y dolores 

que compartimos. 

 

Que mi boca sonría 

diarimente  

con la alegría y regocijo de 

tus trabajos. 

 

Que mi rostro dé testimonio 

diariamente 

de la alegría que tú me brindas. 

 

 

Gracias por este regalo de 

mi sonrisa, Señor.
 

Una sonrisa


Una  sonrisa  en los  labios  alegra  nuestro corazón,

conserva  nuestro  buen  humor, 

guarda  nuestra  alma en paz, 

vigoriza la salud, 

embellece  nuestro rostro e inspira buenas  obras. 

 

Sonriamos a los rostros tristes, 

tímidos, enfermos, conocidos, 

familiares y amigos. 

 

Sonriámosles  a Dios con la aceptación 

de todo lo que El nos envie y  

tendremos el mérito de poseer 

la mirada  radiante de su rostro 

con  su amor por toda la eternidad. 

 

Las palabras de Cristo son muy claras, 

pero debemos entenderlas como una 

realidad viviente, tal como El las propuso. 

 

Cuando  El habla de hambre, 

no habla solamente de hambre de pan, 

sino hambre de amor, hambre de ser  

comprendido, de ser querido. 

 

El  experimentó lo que es ser 

rechazado porque 

vino entre los suyos y los suyos no lo quisieron. 

Y El  conoció lo que es estar solo, 

abandonado, y no tener a nadie suyo. 

 

Esta hambre de hoy, que esta rompiendo vidas en todo el mundo 

destruyendo hogares y naciones, 

habla de no tener hogar, no solamente un cuarto con techo, 

pero el anhelo de ser aceptado, de ser tratado con compasión,  

y que  alguien abra nuestro corazón para 

recibir al que se sienta abandonado. 

 

Oración de la cabra


Decididamente, Señor
no tenemos buena prensa las cabras.
Falla alguien en su cordura mental,
rápido dicen que está como una de nosotras.
A nuestros cabritos y machos cabríos
les endosaron siempre los peores papeles.
Tú mismo, recuerda tu Juicio Final,
nos colocas a tu izquierda
con pasaporte directo a los infiernos.
¿No te parece demasiado?

Tú sabes que no nos hiciste ni mejores
ni peores que al resto de tus criaturas.
Que ni quisiste, ni pudiste hacernos…”malas”;
que nos hiciste simplemente… “distintas”.

Por eso nos arriesgamos
por senderos y trochas que nadie ha pisado.
Por eso mordisqueamos hierbecillas que nadie olfateó.
Por eso sentimos esa especie de alergia a “ir en rebaño”.
Por eso gozamos y sufrimos esa fama de “locas”,
porque sabemos que el mundo y que tu Iglesia
también necesita locos… ¡divinos locos!

¿Qué nos falta entonces?
Pastores, nada más que pastores.
Pero, ojo, Señor: ¡Pastores de cabras!
Pastores de los otros,
pastores de ovejas normales y sumisas,
más o menos los hay… De éstos, en cambio,
es muy difícil encontrarlos. Amén.