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Fuentes: hemorotecas virtuales; cristianosgays.com

  Fallece Robert Carter, sacerdote jesuita e histórico activista LGTB

Esta es una de las noticias que no nos hubiera gustado dar nunca. Nos ha dejado un hombre bueno 
, un pionero en la lucha LGTB, un compañero de Jesús y de los creyentes LGTB.

Robert Carter, uno de los primeros sacerdotes católicos en revelar públicamente su homosexualidad, ha fallecido en Nueva York a los 82 años de edad. Respetado jesuita, Carter salió públicamente del armario en los primeros años setenta y desarrolló una importante labor de activismo LGTB.

Carter, profesor de Teología y respetado jesuita, fue uno de los fundadores de la organización National Gay and Lesbian Task Force. Se vivían años de aperturismo en la iglesia católica, especialmente entre los jesuitas, y pese a las tensiones que supuso su salida del armario Carter continuó siendo un miembro activo de la orden. También contribuyó a fundar el capítulo neoyorquino de DignityUSA, un grupo LGTB católico. Carter y otros sacerdotes de DignityUSA participaban de forma muy visible en las marchas del Orgullo LGTB. Durante los años ochenta, Carter colaboró activamente en grupos de ayuda a enfermos de sida.

Carter no sintió nunca que existiera contradicción alguna entre la homosexualidad y el cristianismo. “Dado que Jesús se relacionó con los marginales y los pecadores, aquellos a los que el establishment religioso de su época rechazaba, sólo me consideré a mí mismo un completo jesuita, un auténtico ‘compañero de Jesús’, cuando salí públicamente del armario como gay, uno de los rechazados de mi época”. Carter fue un sólido defensor de la visibilidad LGTB. “Sólo a través de nuestra salida del armario podremos superar los estereotipos negativos y conseguir la aceptación social”, defendía.

Descanse en paz.


 
 
 
  Portugal aprueba el matrimonio homosexual.

Viernes, 8 de Enero de 2010

Buena noticia para el colectivo LGTB portugués, aunque no vaya acompañada con la aprobación de la adopción, pero, no hay que desesperar, también Bélgica lo hizo así y  a los tres años eliminó dicha discriminación…

El Parlamento portugués acaba de aprobar la ley que actualiza el Código Civil en materia de matrimonio, ampliando ese derecho a las parejas del mismo sexo. Portugal se convierte así en el octavo país de mundo en permitir casarse a gays y lesbianas, tras Holanda, Bélgica, España, Canadá, la República Sudafricana, Suecia y Noruega. Eso sí, por el momento la legislación portuguesa no permitirá a las parejas del mismo sexo casadas la adopción de hijos.

La ley, una promesa electoral del primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, ha sido aprobada con los votos a favor del Partido Socialista (PS), Bloque de Izquierda (BE), Partido Comunista (PCP) y Verdes (PEV), partidos que suman mayoría absoluta en el Parlamento portugués. Bloque de Izquierda y Verdes defendían proyectos alternativos que, además del matrimonio, reconocían a las parejas del mismo sexo la posibilidad de adoptar hijos conjuntamente, pero ante la negativa socialista han decidido finalmente apoyar la propuesta del Gobierno. Partido Socialdemócrata (PSD, centro derecha) y Partido Popular (CDS-PP, derecha) se han opuesto. El PSD ofrecía como alternativa una ley de uniones civiles que mantuviera el matrimonio como institución reservada únicamente a las parejas heterosexuales.

Dos diputadas independientes elegidas en las listas del Partido Socialista pero pertenecientes al movimiento “Humanismo y Democracia” han votado en contra. Como contrapunto positivo, siete diputados del PSD no han querido votar en contra de la ley y han preferido abstenerse.

La ley deberá sortear todavía el previsible veto del Presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, que pertenece al PSD. En caso de que Cavaco vete la ley, sin embargo, el Parlamento levantaría el veto sin problemas gracias a la mayoría absoluta de los partidos de izquierda. La izquierda ha rechazado además la pretensión de los sectores más conservadores de someter la Ley a referendum.
Previsiblemente, Portugal seguirá el mismo camino que Bélgica -segundo país del mundo en legislar el matrimonio entre personas del mismo sexo- siguió en su momento. Las parejas del mismo sexo vieron allí reconocido su derecho a casarse en 2003, pero no fue hasta 2006, tres años más tarde, cuando se les autorizó la adopción.

Además de los ocho países citados, el matrimonio entre personas del mismo sexo ha sido aprobado, ya sea por vía legislativa o por mandato judicial, en los estados de Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont y New Hampshire (en Estados Unidos), así como en México DF. Los estados de Nueva York y Washington D.C. reconocen los matrimonios celebrados fuera, aunque no permiten por el momento celebrarlos en su territorio (Washington DC lo permitirá próximamente). Lo mismo sucede en el estado de Israel. En California existen alrededor de 18.000 parejas casadas durante los pocos meses en que fue posible, mientras que en Argentina ya hay una pareja gay casada gracias a un fallo judicial favorable.

Actualmente, se están discutiendo leyes de matrimonio o se ha anunciado la presentación de propuestas en países muy diversos, como Albania, Argentina, Eslovenia, Islandia o Luxemburgo. No es descartable que alguno de ellos se adhiera a la lista a lo largo de este recién iniciado 2010.

  México, un grado más en el termómetro de la homofobia: 

“Ni los perros mantienen relaciones con los de su mismo sexo”.


Continúa en México la escalada verbal de religiosos contra el matrimonio de personas del mismo sexo. Ahora, fue el turno de Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia quien dice que la Iglesia defiende a la familia para evitar la degeneración.

El rechazo tajante de la Iglesia Católica mexicana hacia los derechos de las parejas homosexuales continúa expresándose a través de frases de todo tipo. Algunas suenan peor que otras pero todas comparten el mismo trasfondo de discriminación.

El último  en sumarse ha sido el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda. En su mensaje de fin de año, el prelado sostuvo que la inclinación natural de todo ser es la heterosexualidad. “Yo nunca he visto perros que mantengan relaciones sexuales entre el mismo género”, sentenció. Y dijo que es por eso que la Iglesia se pronuncia en contra de la ley en el Distrito Federal que acepta el matrimonio entre homosexuales, “más que por dogmas religiosos, por un razonamiento antropológico, de lógica”. El jerarca católico -quien ocupó la vicepresidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano en los seis años anteriores, hasta noviembre pasado- acusó a los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) que aprobaron el matrimonio entre homosexuales de no tener “un pensamiento equilibrado y sano”.

Tras emitir un mensaje de Año Nuevo, en el que instó a fortalecer el seno familiar en la entidad y a “vivir jubilosos los 200 años del inicio de la Independencia”, sostuvo que no se puede llamar familia a esa unión entre homosexualespues, según él, “no hay la complementación que la naturaleza marca, que da la complementariedad de hombre y mujer. Todos los niños tienen derecho a tener un papá y una mamá” einsistió en que la Iglesia católica “defiende a la familia, y no simplemente por pensamientos dogmáticos o religiosos, sino para evitar la degeneración que se da en este tipo de temas”.

Expresó su deseo de que normas como las aprobadas por diputados de la ALDF en la capital no influyan en el resto de legislaturas locales, incluida la de Michoacán.

A pesar de su rotunda oposición al matrimonio gay, Suárez Inda se mostró imprevistamente comprensivo hacia otros temas. Así, consultado una posible legalización de la marihuana, el arzobispo dijo que eso era “un mal menor que se puede tolerar”.

Antes de Suárez Inda, varios religiosos mexicanos quisieron ganarse titulares de prensa a fuerza de frases contundentes contra los homosexuales y su derecho al matrimonio. Primero fue el cardenal Javier Lozano Barragán con su teoría de que los gays "jamás entrarán en el Reino de los Cielos". Luego, el obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda calificó como una estupidez e matrimonio gay. Por su parte, Felipe Aguirre Franco, arzobispo de Acapulco, interpretó los matrimonios entre personas del mismo sexo como "la señal de una sociedad en decadencia".