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Nuestro Ideario |
Ideario de la Comunidad de cristianas y cristianos homosexuales Ichthys
Génesis
Ichthys nace en el año 2004 en Sevilla, por iniciativa de unos pocos creyentes que sienten la necesidad de integrar de forma natural su fe en Dios y su identidad homosexual.
En el principio, Ichthys es un lugar de encuentro personal con Jesucristo, espacio donde compartir la fe con los hermanos sin temor, medio de acogida para todas y todos aquellos que se sienten perdidos, desorientados y rechazados a causa de la culpabilidad religiosa.
Ichthys es la traducción latina de la palabra griega ΙΧΘΥΣ, que significa pez. Su acróstico, I.Ch.Th.Y.S., significa Iesous Christos Theou Yios Soter, es decir, Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Salvador. Los primeros cristianos dibujaban un pez para reconocerse unos a otros en secreto, por miedo a ser condenados como seguidores del Mesías. Este símbolo identifica nuestra sensación de rechazo, a diferentes niveles, tanto entre un buen número de creyentes por nuestra identidad sexual, como por parte de los homosexuales no creyentes, por nuestra confesión de fe.
¿Quiénes somos?
Ichthys es una Comunidad de encuentro con Jesucristo, hijo de Dios, en quien confiamos y ante quien ponemos todas nuestras esperanzas[i]. Él está con los débiles, con los marginados, con los perseguidos[ii].
Ichthys es una Comunidad de mujeres y hombres creyentes. Confesamos nuestra fe en Dios Padre, quien nos creó a su imagen y semejanza, sin menoscabo de nuestra identidad sexual.
Ichthys confía en la Iglesia santa, heredera del mensaje de Jesús. Somos Iglesia. La Iglesia de Cristo no rechaza a ningún hijo de Dios por su color de piel, por su estatura, por su lengua, ni por su identidad sexual. Reclamamos una Iglesia auténtica, cercana a todos, sin distinción y sin condiciones.[iii]
Ichthys es una Comunidad que vive en el Espíritu Santo, fuente que sacia nuestra sed, luz que nos ilumina en la oscuridad, fuego que prende nuestros corazones y nos hace perseverar por encima de todas las dificultades.
Ichthys es una Comunidad que pone sus ojos en María, la madre que no pide explicaciones, que se fía de la voluntad de Dios, que vive conforme a la fe, que no abandona jamás a su hijo bajo ninguna circunstancia.
Ichthys es una Comunidad orante, consciente de que la Palabra de Dios es imprescindible en nuestras vidas personales y de Grupo.
Ichthys es una Comunidad de reflexión y formación. Somos conscientes de que somos más eficaces si nuestra formación es seria y continuada. Sabemos que nuestros objetivos son alcanzables si parten de un plan basado en la reflexión y la confianza en Dios.
Ichthys es una Comunidad que celebra. Los tiempos litúrgicos y los sacramentos los entendemos como tiempo y momento importante de encuentro con Dios, en especial el sacramento de la Reconciliación, porque nos conocemos como personas imperfectas y débiles, necesitadas del perdón de los hermanos y de Dios, y la Eucaristía, donde Cristo se hace presente a todos por igual, donde recabamos fuerzas y donde renovamos nuestra alianza con Jesucristo y hacemos Iglesia.
Ichthys es una Comunidad de acogida para quienes buscan un reencuentro con Dios, para mujeres y hombres alejados como consecuencia de experiencias personales de rechazos y desprecios.
Nuestra identidad
· Queremos ser signo de fe.
Sal y luz, anuncio del mensaje de Jesucristo que dijo “amaos los unos a los otros como yo os he amado”[iv]. Queremos ser instrumento de su Palabra.
· Queremos ser signo de esperanza.
Estamos llamados a ser optimistas, porque esperamos en Dios confiadamente. Nada nos separará del amor de Dios.[v] Todo lo que tenemos y todo lo que somos se nos ha regalado. Nuestros frutos son obra del Dios de la esperanza.[vi] Esperanza para mujeres y hombres que buscan la luz de Dios. Nada es imposible si hay esperanza.
· Queremos ser signo de caridad y amor.[vii]
De cara a nosotros mismos, todo lo vivimos desde la misericordia. Los malos momentos se traducen por la fe en experiencia de caridad. La caridad todo lo puede y todo lo perdona.
De cara a los demás manifestamos nuestra voluntad de ser instrumentos de caridad, aportando nuestros dones allí donde es necesario.
Desde la fe, con esperanza en Dios y movidos por el amor de Jesús, asumimos el riesgo del Evangelio. Por el bautismo estamos llamados a ser sacerdotes, profetas y reyes.
Nuestros fines
1. Ichthys es una Comunidad, formada por mujeres y hombres que tienen como denominador común la fe cristiana, y la voluntad de luchar por la liberación personal y la normalización social y eclesial del hecho homosexual.
Para ello creamos un espacio de acogida y de convivencia, donde todas y todos podemos expresarnos y aprender a aceptarnos, haciendo compatible nuestra identidad sexual y nuestra fe.
2. Somos escuela de oración, de profundización en la fe y en el mensaje del Evangelio, mediante la reflexión a la luz de la Palabra de Dios y los sacramentos.
Para ello reservamos tiempos importantes de oración y escucha meditada de la Palabra. Mantenemos un plan formativo de profundización en aspectos básicos de nuestra fe. Celebramos los sacramentos y los entendemos como momentos de encuentro íntimo con Dios.
Oración, sacramentos, formación y acción son los pilares básicos en los que se basa la Comunidad.
3. Procuramos la conciliación del Pueblo de Dios y de todas las Iglesias cristianas con la realidad homosexual.
Pretendemos hacer desaparecer los tópicos y desconocimientos del hecho homosexual dentro del entorno de las Iglesias. Asumimos el riesgo de la denuncia profética frente a las manifestaciones hirientes. A la luz de la Palabra, entendemos que pueden estar alejadas del auténtico mensaje de Jesucristo[viii]. Nos movemos desde un profundo sentimiento de pertenencia a la Iglesia católica. Por eso no renunciamos a aportar nuestro esfuerzo por hacer de la Iglesia la casa de todas y de todos, un hogar donde el centro sea el encuentro con Cristo resucitado y su Evangelio, y no la doctrina que excluye el desarrollo integral de la persona.
Con este fin buscamos cauces para estar presentes de forma activa en las Iglesias cristianas de Andalucía.
Estamos abiertos a otras realidades creyentes, en especial para quienes se encuentran en situación de exclusión por su identidad sexual.
4. Nuestro compromiso con el Evangelio nos mueve a esforzarnos en el ejercicio de la denuncia profética en defensa de los derechos de los homosexuales, las lesbianas, los bisexuales y las personas transexuales. Como cristianos entendemos que el amor de Dios nos llama[ix] a luchar por la dignidad humana como valor evangélico. La dignidad humana y la promoción de la justicia es parte integrante de la evangelización[x].
Para ello hacemos lo posible por estar presentes en la sociedad que nos rodea para que nuestra voz se escuche. Participamos en Encuentros y actividades encaminadas a la normalización, en lucha contra la marginación, la exclusión y la homofobia, particularmente desde nuestra identidad creyente y sintiéndonos parte de la Iglesia católica.
5. Nuestra voluntad de vivir desde la fe, la esperanza y la caridad nos empuja a mantener una actitud de servicio y de compromiso hacia nuestro entorno más excluido y desfavorecido, y a ser sal y luz en nuestro mundo cercano[xi].
Para ello nos ponemos al servicio de las necesidades que se nos presentan, aportando nuestros dones, nuestro tiempo y nuestras manos.
Como cristianos, intentamos ser sal y luz en nuestra familia, entorno de amistades, trabajo, etc. El hedonismo y la patente falta de valores evangélicos en el ambiente homosexual hacen que nuestra identidad creyente sea un riesgo y, a la vez, un serio compromiso de trabajo. Como Grupo asumimos esta realidad.
Pertenencia a Ichthys
· En Ichthys estamos abiertos a cualquier hombre y mujer mayor de edad que acepte este Ideario.
· En Ichthys estamos abiertos a cualquier identidad sexual.
· Dentro de nuestra identidad católica, somos sensibles al hecho ecuménico y no rechazamos a nadie que manifieste una fe distinta.
· Cada miembro se compromete a asistir a las reuniones y asambleas periódicas de Grupo, a las celebraciones y a las convivencias.
· Cada miembro se compromete con los objetivos del Grupo, así como a cumplir los acuerdos adoptados y a colaborar de forma activa en las actividades propuestas.
· Determinamos que la Comunidad Ichthys es un Grupo sin ánimo de lucro. Somos conscientes de la necesidad de crear una bolsa comunitaria para sufragar los gastos que el propio Grupo determine. Se establece una cuota mensual para cada miembro, por una cantidad que determinará el Grupo en asamblea.
· El Grupo elige a un/a Coordinador/a, un/a Responsable de Formación y Actividades y un/a Tesorero/a por el tiempo que determine el propio Grupo en asamblea. Este Equipo coordinará de forma conjunta al Grupo y será su representación y su voz en cuantos foros y actividades sea necesario participar.
· El Equipo Coordinador propondrá un Consiliario. El Consiliario actuará como pastor y consejero, orientador en la formación catequética, litúrgica y pastoral, y guiará a la Comunidad en el camino de Jesucristo, Dios vivo[xii]. Cuidará muy especialmente de las personas que buscan reencontrase con Dios, el Padre bueno, Abbá, que acepta a sus hijas e hijos sean como sean.
· Ichthys hace de este Ideario el pilar de la Comunidad. A partir de éste, se redactará el Proyecto de Grupo, que desarrollará un programa revisable y evaluable, en el cual se incluirán los cauces de actuación en cuanto a vida espiritual, formación y acción.
Sevilla, 19 de junio de 2010
[i]En unión con Cristo y a través de nuestra fe e Él, nos atrevemos a acercarnos a su presencia con toda confianza.
(Ef 3, 12)
[ii]Acudid a mí, los que andáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy tolerante y humilde de corazón, y os sentiréis aliviados. Porque mi yugo es blando y mi carga es ligera.
(Mt 11, 28)
[iii]La Iglesia santa, por voluntad divina, está ordenada y se rige con admirable variedad. "Pues a la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros y todos los miembros no tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros" (Rom 12, 4-5).
El pueblo elegido de Dios es uno: "Un Señor, una fe, un bautismo" (Ef 4, 5); común la dignidad de los miembros por su regeneración en Cristo, gracia común de hijos, común vocación a la perfección, una salvación, una esperanza y una indivisa caridad. Ante Cristo y ante la Iglesia no existe desigualdad alguna en razón de estirpe o nacimiento, condición social o sexo, porque "no hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni mujer. Pues todos vosotros sois "uno" en Cristo Jesús" (Gal 3, 28; cf. Col 3, 11).
Aunque no todos en la Iglesia marchan por el mismo camino, sin embargo, todos están llamados a la santidad y han alcanzado la misma fe por la justicia de Dios (cf. 2Pe 1, 1).
(Lumen Gentium, Cap. IV, nº 32)
[iv] Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado: amaos así unos a otros. En eso conocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros.
(Jn 13, 34-35)
[v] ¿Quién condenará? ¿Será acaso el Mesías Jesús, el que murió y después resucitó y está a la diestra de Dios y suplica por nosotros? ¿Quién nos apartará del amor del Mesías? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada? Como dice el texto: Por tu causa estamos a la muerte todo el día, nos tratan como a ovejas de matanza. En todas esas circunstancias vencemos de sobra gracias al que nos amó. Estoy persuadido de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni potestades, ni presente ni futuro, ni poderes ni altura ni hondura, ni criatura alguna nos podrá separar del amor de Dios manifestado en el Mesías Jesús Señor nuestro.
(Rm 8, 34-39)
[vi] El Dios de la paz os llene de gozo y paz en la fe, para que, por la fuerza del Espíritu Santo, desbordéis de esperanza.
(Rm 15, 13)
[vii] Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso. Aunque posea el don de profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, es amable, [el amor] no es envidioso ni fanfarrón, no es orgulloso ni destemplado, no busca su interés, no se irrita, no apunta las ofensas, no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad. Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca acabará. Las profecías serán eliminadas, las lenguas cesarán, el conocimiento será eliminado. Porque conocemos a medias, profetizamos a medias; cuando llegue lo perfecto, lo parcial será eliminado. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto, abandoné las niñerías. Ahora vemos como enigmas en un espejo, entonces, veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, entonces conoceré tan bien como soy conocido. Ahora nos quedan: la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande de todas es el amor.
(1 Cor 13)
[viii] No se enciende un candil para tenerlo escondido [o bajo un cacharro], sino que se pone en el candelero para que los que entran vean la luz. El ojo suministra luz a todo el cuerpo: por tanto, si tu ojo está sano todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si está enfermo, también tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Procura que tu fuente de luz no quede oscura. Si el cuerpo entero está en la luz, sin nada de sombra, tendrá tanta luz, como cuando un candil te ilumina con su resplandor. Mientras hablaba, un fariseo lo invitó a comer en su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo, que lo vio, se extrañó que no se lavase antes de comer. Pero el Señor le dijo: ---Vosotros los fariseos limpiáis por fuera la copa y el plato, cuando por dentro estáis llenos de robos y malicia. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad, más bien, lo interior en limosna y tendréis todo limpio. Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de verduras y descuidáis la justicia y el amor de Dios! Eso es lo que hay que observar sin descuidar lo otro. ¡Ay de vosotros, fariseos, que buscáis los asientos de honor en las sinagogas y los saludos por la calle!¡Ay de vosotros que sois como sepulcros sin señalar, que los hombres pisan sin darse cuenta! Un doctor de la ley tomó la palabra y le contestó: ---Maestro, al decir eso, nos ofendes. Jesús contestó: ---¡Ay de vosotros también, doctores de la ley, que imponéis a los hombres cargas insoportables mientras vosotros no arrimáis un dedo a las cargas!¡Ay de vosotros que construís mausoleos a los profetas que habían asesinado vuestros antepasados! Así os hacéis testigos y cómplices de lo que hicieron vuestros antepasados; pues ellos los mataron y vosotros construís los mausoleos. Por eso dice la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los matarán y perseguirán. sí se pedirá cuenta a esta generación de toda la sangre de profetas derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, asesinado entre el altar y el santuario. Sí, os aseguro que a esta generación, se le pedirán cuentas de todo esto. ¡Ay de vosotros, doctores de la ley, que os habéis quedado con la llave del saber: vosotros no entrasteis y a los que entraban les cerrasteis el paso! Cuando salió de allí, los letrados y los fariseos se pusieron a atacarlo violentamente y a hacerle preguntas insidiosas. Le acosaban para ver si lo atrapaban en alguna palabra salida de su boca.
(Lc 11, 33-54)
[ix] La caridad de Cristo nos impulsa.
(2 Cor 5, 14)
[x] "La evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social, del hombre. Precisamente por esto la evangelización lleva consigo un mensaje explícito, adaptado a las diversas situaciones y constantemente actualizado, sobre los derechos y deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar sin la cual apenas es posible el progreso personal (60), sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo; un mensaje, especialmente vigoroso en nuestros días sobre la liberación" (EN 29). "Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoción de la dignidad del hombre, lo hace en la línea de su misión, que aún siendo de carácter religioso y no social o político, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser. El Señor delineó en la parábola del Buen Samaritano el modelo de la atención a todas las necesidades humanas (Lc 10, 29ss), y declaró que en último término se identificará con los desheredados —enfermos, encarcelados, hambrientos, solitarios— a quienes se haya tendido la mano (Mt 25, 31ss.). La Iglesia ha aprendido en estas y otras páginas del Evangelio (Cfr. Mc 6,35-44) que su misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre (Cfr. Documento final del Sínodo de los Obispos, octubre de 1971), y que entre evangelización y promoción humana hay lazos muy fuertes de orden antropológico, teológico y de caridad" (Cfr. EN 31)
(Juan Pablo II, Sínodo de 1974. Discurso inaugural III, 2).
[xi] Es necesario […] mirar cara a cara este mundo nuestro con sus valores y problemas, sus inquietudes y esperanzas, sus conquistas y derrotas: un mundo cuyas situaciones económicas, sociales, políticas y culturales presentan problemas y dificultades más graves respecto a aquel que describía el Concilio en la Constitución pastoral Gaudium et Spes. De todas formas, es ésta la viña, y es éste el campo en que los fieles laicos están llamados a vivir su misión. Jesús les quiere, como a todos sus discípulos, sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5, 13-14). Pero ¿Cuál es el rostro actual de la "tierra" y del "mundo" en el que los cristianos han de ser "sal" y "luz"?
(Juan Pablo II: Christifideles Laici, 3).
[xii] “La santa inquietud de Cristo ha de animar al pastor: no es indiferente para él que muchas personas
vaguen por el desierto. La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino
como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la
amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud.”
(Benedicto XVI: homilía del 24 de abril de 2005)
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